ABUR


ABUR

 
         Es indudable que en la vida, todo lo que se inicia  tiene un final. Los toreros dicen que hay que saber cortarse la coleta a tiempo, y es verdad, más vale saber retirarse en el apogeo de la carrera que esperar a que lo retiren a uno.

        Hace cerca de dos años las Abuelas Extremas, sin haber tenido jamás experiencia en este campo, iniciamos esta aventura bloggera con mucha ilusión. Nos animó el afán de “ponernos al día”, el no quedarnos atrás con los cambios del mundo y, de paso, entretenernos y compartir experiencias con un público desconocido, el mismo que ha respondido con creces a nuestro empeño. Nunca imaginamos llegar a contar con tan alto número de seguidoras y tenemos la certeza de haber logrado lo que nos propusimos.  Agradecemos de corazón a todas nuestras amigas cibernéticas por su constancia en leer nuestros aportes, anécdotas y recetas, que esperamos hayan sido de su agrado. Es más, también estamos muy agradecidas por sus valiosos comentarios los que nos animaron en todo momento a seguir adelante. Sin embargo, creemos que ha llegado el momento prudente de decirles adiós.

         No obstante la despedida, estamos seguras que nuestras mentes inquietas no nos van a dejar tranquilas y pronto encontraremos algún otro motivo para embarcarnos en una nueva aventura; cuenten con que la compartiremos con ustedes con igual entusiasmo. Nuevamente, gracias y nos despedimos con un afectuoso,  ABUR

Las Abuelas Extremas

 

DICHOS...LOS DE ANTES


¿DICHOS? …LOS DE ANTES

 

         Hay personas que tienen en la punta de la lengua una chispa enorme para expresar gráficamente algún hecho, en tono muchas veces irónico. Ya en un artículo anterior mencionaba lo que oía decir a menudo a mi madre:

Ø  Si quieren que no se sepan las cosas, que maten a las viejas”. Si, éstas se las saben todas, para chismecitos no les falla la memoria.

Ø  Y este, que aún siendo un poco subido de tono, es clarísimo cuando alguien está hablando tonterías: Fulanito está orinando fuera de la bacinica.

Ø  A buen palo te arrimas. ¿Qué mejor manera de hacerle ver a alguien que está pidiendo apoyo a un incompetente?

Ø  A esta, se le quema el agua. En otras palabras, es una incompetente.

Ø  Fulanito es un caído del palto. Lo fino sería decir, “que ingenuo”, ¿verdad?

Ø  Cuerpo de tentación pero cara de arrepentimiento. Este decir es digno del Dr. Merengue, cuando ve a una señora muy esbelta pero llena de arrugas.

Ø  Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Típico dicho de la criticona y envidiosilla.

Ø  Fulanita es perejil de todas las salsas. Aquella que no se pierde ninguna actividad, que quiere siempre ser protagonista.

Ø  ¿De que techo cayó esta araña? Cuando te encuentras con alguien que no ves desde hace mucho tiempo.

Ø  ¿Quién te peló que las orejas te dejó? Cuando un muchacho se corta demasiado el pelo.

Ø  Y los tan conocidos: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente – Cada loco con su tema – A buen entendedor, pocas palabras.

 

“El refrán que no viene a propósito,
                                          antes es disparate que sentencia”

(Miguel de Cervantes)

 

 

PIE DE GUINDONES


PIE DE GUINDONES 

 
INGREDIENTES:

 
Masa:          300 grms de harina sin preparar
                   100 grms de azúcar
                   200 grams de manteqilla
                   2 cditas de polvo Royal
                   1 huevo

Relleno:       ¼ kg guindones
                   2 tazas de azúcar
                   2 Cdas de maicena
                   1 rama de canela

 PREPARACIÓN:

 Masa:

Ø  Todos los ingredientes se tratan con dos cuchillos y luego se amasan con las manos.

Ø  Se deja reposar unos 10 minutos mientras se prepara el relleno.

 
Relleno:

Ø  Se remojan los guindones desde la víspera

Ø  Se despepitan y se cocinan con un poquito de agua y la canela.

Ø  Luego se agregan las 2 tazas de azúcar y al final las 2 Cdas de maicena, removiendo constantemente hasta que espese y se deja enfriar.


Ø  La masa se divide en 2 partes, con una se cubre el fondo de un molde de pyrex redondo para pie y se le vacía encima el preparado de guindones.

Ø  Con la otra mitad de la masa se cortan tiras para cubrir el pie con un enrejado, como en la figura. El enrejado se unta con un pincel ya sea con yema de huevo o leche, para que le de brillo al hornearse.

Ø  Se hornea a 300° por aproximadamente ½ hora.

 
              Queda delicioso servirlo con una bola de helados de vainilla.

EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS


EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
Mensaje de Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)
 

          “Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

         Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

       Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

       Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

       Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. No tolero a maniobreros y ventajeros. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros. Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

       Quiero la esencia, mi alma tiene prisa... Sin muchas golosinas en el paquete...

       Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír, de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa, antes de hora. Que no huya, de sus responsabilidades. Que defienda, la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

       Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma. Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

       Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

         Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..."

 

EINSTEIN Y SUS ANECDOTAS (2)


EINSTEIN  Y SUS ANECDOTAS  (2)
           

            Durante el Nazismo, Einstein a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían a las de Einstein, editadas en un libro llamado "Cien autores en contra de Einstein". A esto Einstein respondió: "¿Por qué cien? ...Si estuviera errado haría falta solo uno"...
 
    En una conferencia que Einstein dio en el Colegio de Francia, el escritor francés Paul Valery le pregunto: Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta? A lo que Einstein respondió: "Cuando tengo  una idea original no se me olvida*"...
 
   Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Einstein le dice a Chaplin:- Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira. A lo que Chaplin respondió: - "Lo suyo es mucho más digno de respeto; todo el mundo le admira y prácticamente nadie lo comprende"...
 
     Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad, era con frecuencia  solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrato los servicios de un chofer. Después de varios días de viaje, Einstein le comento al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez. "Si quiere", le dijo el chofer, "le puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra." Einstein le tomo la palabra y antes de llegar al siguiente lugar,  intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante. Llegaron a la sala donde se iba a celebrar la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa. El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein. Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo tuvo un golpe de inspiración y le contesto: "La pregunta que me hace es tan sencilla que dejare que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda"...
 

ASADO A LA CREMA


ASADO A LA CREMA CON CHAMPIÑONES (*)

  

INGREDIENTES

.    1 ½ kg de asado pejerrey
.    1 Cda de ajo molido
.    3 Cdas de aceite
.    1 rama de romero
.    1 tz de poro picado
.    1 tz de apio picado
.    1 litro de caldo de pollo
.    2 Cdas mantequilla
.    200 grms tocino ahumado picado
.    3 tzs de champiñones en mitades
.    250 grms de alverjitas
.    1 tz de crema de leche
.    Sal y pimienta

 
PREPARACION

·         Sazone el asado con sal y pimienta; úntelo con el ajo y deje macerar por 2 horas

·         Caliente el aceite en una olla a fuego medio y dore el asado por 10 minutos

·         Añada el romero, el poro y el apio, remueva y cocine por 10 minutos

·         Vierta el caldo, tape la olla y cocine a fuego bajo por 1 hora

·         Reserve el asado y licue el líquido de cocción, cuélelo y reserve

·         Derrita la mantequilla en una olla a fuego medio y dore el tocino; eche los champiñones y cocine por 2 minutos

·         Agregue a esto la preparación licuada y la crema de leche; compruebe la sazón y haga hervir por 5 minutos

·         Saltear en mantequilla las alverjitas

·         Sirva el asado en rodajas con la salsa de champiñones y las alverjitas.

 

(*) Receta tomada de un folleto de El Comercio)

NAVIDAD


LA TERNURA DE DIOS

 
     
    «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló» (Is 9,1). «Un ángel del Señor se les presentó [a los pastores]: la gloria del Señor los envolvió de claridad» (Lc 2,9). De este modo, la liturgia de la santa noche de Navidad nos presenta el nacimiento del Salvador como luz que irrumpe y disipa la más densa oscuridad. La presencia del Señor en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegría.
         También nosotros, en esta noche bendita, hemos venido a la casa de Dios atravesando las tinieblas que envuelven la tierra, guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la «luz grande». Abriendo nuestro corazón, tenemos también nosotros la posibilidad de contemplar el milagro de ese niño-sol que, viniendo de lo alto, ilumina el horizonte.
         El origen de las tinieblas que envuelven al mundo se pierde en la noche de los tiempos. Pensemos en aquel oscuro momento en que fue cometido el primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Caín, cegado por la envidia, hirió de muerte a su hermano Abel (cf. Gn 4,8). También el curso de los siglos ha estado marcado por la violencia, las guerras, el odio, la opresión. Pero Dios, que había puesto sus esperanzas en el hombre hecho a su imagen y semejanza, aguardaba pacientemente. Esperó durante tanto tiempo, que quizás en un cierto momento hubiera tenido que renunciar. En cambio, no podía renunciar, no podía negarse a sí mismo (cf. 2 Tm 2,13). Por eso ha seguido esperando con paciencia ante la corrupción de los hombres y de los pueblos.
         A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es más fuerte que las tinieblas y que la corrupción. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad. Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; está siempre ahí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, esperando atisbar a lo lejos el retorno del hijo perdido.
         La profecía de Isaías anuncia la aparición de una gran luz que disipa la oscuridad. Esa luz nació en Belén y fue recibida por las manos tiernas de María, por el cariño de José, por el asombro de los pastores. Cuando los ángeles anunciaron a los pastores el nacimiento del Redentor, lo hicieron con estas palabras: «Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). La «señal» es la humildad de Dios llevada hasta el extremo; es el amor con el que, aquella noche, asumió nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios: Dios que nos mira con ojos llenos de afecto, que acepta nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra pequeñez.
         Esta noche santa, en la que contemplamos al Niño Jesús apenas nacido y acostado en un pesebre, nos invita a reflexionar. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» -podríamos responder-. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera?
         Y más aún: ¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez. La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto».


         Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el misterio: allí «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande» (Is 9,1). La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: «María, muéstranos a Jesús».

 

                                                                  SS FRANCISCO, Navidad 2014