BRECHA GENERACIONAL


BRECHA GENERACIONAL    
      

 
 

         Hemos oído hablar tanto de la brecha generacional para justificar la dificultad de comunicación entre padres e hijos, que no vale la pena insistir en ello. Lo curioso es que esa dificultad no se da cuando se salta una generación, es decir, entre abuelos y nietos. Ahí si hay una empatía enorme y por eso se dice que los padres educan y los abuelos engríen.

         Lo que resulta increíble es que esa brecha generacional, entre padres e hijos, perdure en el tiempo, hay casos en que diría que hasta raya en lo risible. ¿Te resulta algo familiar lo siguiente?:

v  Se imaginan el asombro de una abuela que jugando a la peluquería con su pequeña nieta, oye que su hija de 40 años le increpa, realmente molesta, “Mamá, nunca jugaste así conmigo”, o

v  Los celos increíbles cuando una mamá cancela la salida con una hija para acompañar a la otra al médico: “Claro, a mi me plantas por “tu hijita” que siempre fue tu engreída”. ¡¡¡Y “las hijitas” ya tienen hijos universitarios!!!

v  Una de treintaitantos le espeta a su madre: “Tú me frustraste la vida, siempre quise ser cantante, pero cuando de chica lo sugerí, me dijiste: ¿Acaso quieres ser miembro del grupo Los chistosos del Barrio?

         A veces los padres decimos cosas sin darnos cuenta de la huella indeleble que dejamos en el corazón de nuestros hijos. Recuerdo que cuando éramos chicas, mi hermana menor era una tremenda y yo era bien modosita y obediente y mi mamá se mataba diciendo: “Carmencita, ¿porqué no eres como tu hermana Elsita”?, sembrando así, sin ninguna mala intención, una rivalidad entre hermanas que ha perdurado en el tiempo.

         Ya es tarde para que enmendemos errores, pero al menos tratemos de compensar a los nietos con ternura y comprensión.

CREMA DE MELOCOTON


CREMA DE MELOCOTON

 
INGREDIENTES
                                                                                                                                 
 
1 lata de melocotón al jugo       
6 yemas
3 claras      
6  Cdas. de azúcar
1 lata de leche evaporada pura
2 cdtas. de maicena
1 cdta. de vainilla

Opcional: crema chantilly

 
PREPARACIÓN

     Ø  Cortar los melocotones al jugo en cuadritos y dejar que escurran

Ø  Separar las 6 yemas de las claras, separando las claras de a tres

Ø  Colocar las yemas en un tazón con el azúcar y mezclar en una batidora hasta que quede todo bien mezclado

Ø  Añadir de a pocos la harina alternando con la leche, seguir batiendo

Ø  Colar en una cacerola y poner a fuego lento hasta que se cocine y espese, moviendo constantemente

Ø  Retirar del fuego y agregar la vainilla 

Ø  Muy suavemente añadir las 3 claras previamente batidas a punto de nieve

Ø  Dejar entibiar y añadir los melocotones ya picados y escurridos

Ø  Verter en una dulcera de cristal y poner al refrigerador

Ø  A la hora de servir, decorar con la crema chantilly o con un merengue preparado con las 3 claras que quedaron

 

 

“El postre tiene que ser espectacular, porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre”

Alexandre Grimod de la Reyniere

¿SABIAS QUE... ( 20)


¿Sabías que…   (20)        
 
 PATAGONIA     
el nombre de esta región al extremo sur de América se lo puso el propio Magallanes, su descubridor? Al parecer sus habitantes tenían gran estatura y pies muy grandes y los primeros españoles que llegaron los llamaron “patagones”, comparándolos con “Patagón”, el nombre de un gigante, personaje muy popular en unas novelas de ese entonces.


LAGO TITICACA
el nombre en quechua quiere decir: Titi=puma, y caca =monte? Si se pone de cabeza el mapa del lago, es posible adivinar el contorno de un puma que sostiene entre las garras a una vizcacha. Esta rebuscada figuración pretende establecer una coincidencia con el hecho de que antaño menudearon dichos felinos en las numerosas y escarpadas islas lacustres. 
 
POPOCATEPETL
quiere decir “cerro que humea”? Es un volcán de baja actividad situado en Mexico con glaciares permanentes y tiene una altura de 5,500 mts sobre el nivel del mar. Su nombre tiene su origen en la lengua nahuati. Popoca quiere decir “humear” y tepetl  quiere decir “cerro”.
 

 
PETRA 
es un importante enclave arqueológico en Jordania, y la capital del antiguo reino nabateo? El nombre de Petra proviene del griego πέτρα que quiere decir piedra, y su nombre es perfectamente idóneo porque no.se trata de una ciudad construida con piedra sino, literalmente, excavada y esculpida en la piedra.
 

SABER ESCUCHAR


SABER  ESCUCHAR             
 
 
               Dicen que las mujeres somos muy habladoras. La verdad sea dicha, creo que no andan muy desencaminados quienes así lo afirman. Sálvese quien pueda cuando nos juntamos varias y hablamos todas a la vez, pues  no sé cómo nos arreglamos para poder estar atentas a lo que las del otro grupete están hablando y a la vez  poder intervenir en el grupo en el que estamos participando. Estoy segura que, en una reunión de amigas, no nos perdemos nada de lo que se dice alrededor y siempre estamos dispuestas a intervenir en cualquier tema que se trate. Lo que debemos tener en cuenta es que en una conversación amistosa no debemos acaparar la palabra, escuchemos también con respeto a otras personas que quieran dar su opinión sobre algo.
         Así como desarrollamos nuestra capacidad de hablar, muy pocas veces damos importancia a nuestra capacidad de escuchar.  Seamos sinceras, hay ocasiones en que necesitamos ser escuchadas con atención, no simplemente “oídas” a la ligera.  He notado que amigas que viven solas cuando se prenden del teléfono no lo sueltan y es que necesitan comunicarse, y ahí tenemos que estar dispuestas a escuchar, aunque la oreja se nos ponga roja.  El ser humano ha sido creado para dialogar, para darse a conocer por medio de la palabra. Hay ocasiones en que necesitamos desahogarnos de algo que nos preocupa ya sea un problema familiar, de trabajo o de salud o, también por qué no, compartir la alegría de un nuevo nieto, la cuestión es que buscamos a alguien que tenga la paciencia de escucharnos, un hombro sobre el cual podamos llorar o compartir nuestro gozo, en otras palabras, necesitamos a gritos una paciente interlocutora.  
         Las mujeres somos por naturaleza muy comunicativas pero muchas veces nos cuesta ser receptivas. Para saber escuchar hay que tener una disposición especial, una capacidad de amar que nos hace interesarnos en el problema del otro aunque nos signifique perder valioso tiempo y no impacientarnos por ello. Paciencia, ternura, cariño, buen tino, son cualidades que debemos practicar en situaciones como esta.  Considero que es un  don el saber escuchar que no todas tenemos o al menos no todas lo practicamos. Recuerdo una ocasión en que fui puesta a prueba, una muchacha joven cuya mamá hacía poco tiempo había fallecido, me despertaba a veces a medianoche por teléfono para contarme problemas que tenía en su relación con su esposo, ¡cuánta falta le hacía su madre en esos momentos! Y qué bueno que pudiera contar conmigo en situaciones de angustia, yo era una especie de tía postiza para ella. A veces es poco  lo que podemos aconsejar pero es mucho lo que podemos ayudar simplemente escuchando con atención y cariño, respondiendo con unas palabras de aliento y comprensión.
         Las personas mayores tenemos  disponibilidad de tiempo, de experiencia, de madurez,  que podemos poner al servicio de quien lo necesita.  ¿Acaso en alguna oportunidad a lo largo de la vida no tuvimos la necesidad de que alguien nos escuchara sin interrumpirnos, alguien a quien pudimos abrir nuestro corazón?  Si yo, cuando lo necesité conté con alguien así, ahora, hoy, que estoy consciente de que estas situaciones se presentan a menudo, ¿no es acaso hora de retribuir lo que algún día recibí?  Debo hacerme el propósito de estar dispuesta a saber callar y escuchar a quien pueda recurrir a mí, para escuchar con atención, con interés, con amor, que mi interlocutora tenga la certeza de que puede contar conmigo, con mi delicadeza, con mi discreción, que tenga la seguridad que sabré respetar su intimidad y contar con que puede escuchar de mi un consejo oportuno, seguro, maduro.  Quizás requiera de nosotras mucha paciencia y tino pero en el esfuerzo por escuchar con atención  recibiremos en recompensa más satisfacción de la que  creemos.
         y…cuando se trate de intervenir en una conversación, no olvidemos aquella frase que sabiamente nos aconseja:
 
SOY DUEÑA DE LO QUE CALLO Y ESCLAVA DE LO QUE DIGO.
 

AJIACO DE CAIGUAS


AJIACO DE CAIGUAS
6 porciones aproximadamente
 
  
              Tengo una amiga que es una reputada chef y además excelente ama de casa. Aparte de las exquisiteces que prepara, como buena ama de casa que es, también tiene recetas caseras fáciles y económicas. Un día me la encontré en el super mercado y vio que yo estaba comprando caiguas. Me preguntó ¿Cómo las preparas?  Con al receta que me diste, le contesté. Lo gracioso es que se había olvidado de su receta y tuve que explicarle como se preparaban. De ahí en adelante cada vez que las hace en su casa me dice, estoy saboreando mi-tu receta. Hoy la comparto con ustedes a ver si les gusta.
 
INGREDIENTES
6 caiguas cortadas en tiras largas      ½ tz de leche
½ Kg de papas amarillas sancochadas   1 cubito de caldo de carne
1 cebolla picada finamente                   un par de ramitas de culantro picado
1/3 de tz de aceite                              150 grms de queso fresco desmenuzado
1 chda de crema de aji amarillo            2 huevos duros rallados para adornar
½ tz de agua                                         Ajos, sal, pimienta y comino al gusto
 
PREPARACION
ü  Calentar el aceite y freír la cebolla hasta que esté cristalina, añadir el ajo, pimienta, sal, comino y el ají
ü  Cuando esté listo el aderezo añadir el agua, el cubito de carne, la leche, y las caiguas, dejando cocinar hasta que las caiguas estén tiernas
ü  Añadir luego las papas desmenuzadas y el queso y dejar al fuego bajo un rato
ü  Colocar el guiso en una fuente, espolvorear el culantro y los huevos duros rallados para adornar
ü  Servir acompañado de arroz blanco graneado.
 
No hay mejor reloj ni campana
                                             Que comer cuando hay gana
 

ADIOS, MAL OLOR


¡ ADIÓS,   MAL OLOR ! 

 
El olor a ajo y a cebolla que se impregna en los dedos es molesto, sobre todo cuando ya terminaste de cocinar y tienes que salir a una reunión. Frótate los dedos con una ramita de perejil y, si no tienes una a la mano, frótatelos en la lámina de un cuchillo de acero inoxidable bajo el caño de agua fría.


 

 
Para eliminar el mal olor en el microondas: en una taza con agua coloca medio limón y hiérvelo durante 3 minutos en el microondas.

 

 
                                                                                                                                            

Para quitar el desagradable olor a pescado: En ocasiones el pescado deja un fuerte olor en los platos y en las fuentes; para que desaparezca, sumérgelos en un recipiente que contenga té bien cargado. Si el olor persiste, frótalos con media cebolla o con media papa cruda y vuelve a ponerlos en el balde con el té.

 
 


Para anular el desagradable olor que emana de las ollas cuando hierves coliflor, col u otras verduras, una buena solución es colocar encima de la tapa medio limón, o un trozo de pan dentro de la olla.

 

 

 
                                                                                                                                              
 
 
Mal olor en la refrigeradora – No hay nada mejor para quitar el mal olor en la refrigeradora que poner dentro de ella un pequeño bol con dos cucharaditas de bicarbonato, hace desaparecer cualquier olor a comida.

AÑORANZAS


AÑORANZAS

 

                Esta era la sala con la chimenea, ahí estaba el comedor, en el jardín en la parte delantera de la casa había un chirimoyo junto a la pérgola del estacionamiento, una gran planta de plátano y un limonero, y ni que decir de las lindas flores, etc.

         Así iba yo comentando y recorriendo junto a unos amigos a quienes mi marido y yo habíamos invitado a almorzar al novedoso restaurante tipo barras donde antes fuera nuestro hogar.  Que increíble la historia de esta casona llena de recuerdos de una etapa feliz de mi vida. Esta casa siempre perteneció a la familia. La construyó, hace cerca de 60 años, un hermano de mi madre con el propósito de ir a vivir ahí con su familia en los bajos y dedicar el segundo piso, engalanado por grandes ventanales de madera en arco que llenaban de luz lo que iba a ser su estudio de ingeniero. Sin embargo, nunca llegó a vivir ahí porque la muerte lo sorprendió muy joven como consecuencia de una operación de amigdalitis. ¡Increíble que uno pudiera morir de difteria allá por los años cuarenta! Mi tía, su viuda, con sus 4 pequeños hijos resolvió irse a vivir con sus padres y alquilar la casona para vivir de la renta. La menor de mis primas tenía sólo 6 meses cuando murió su papa. Y en la casona durante un tiempo vivieron allí varias familias. Crecieron mis primos y al casarse la mayor, su esposo decidió comprarle la casa a su suegra; la nueva familia vivía en los bajos y en los altos vivió mi tía con una de las hijas que aun estaba soltera. Ellas dos eran extraordinarias pasteleras y sus ingresos provenían de los exquisitos postres que preparaban y que saboreaba medio Lima. Nadie hacía mejor que ellas el Suspiro de Limeña, el Volador de manjarblanco y piña, el turrón de Doña Pepa, los merengues, las Manzanas alsacianas, el Huevo Chimbo, todo era una delicia. Lo curioso es que la señora que actualmente arrienda la casa para el restaurante, también pasó varios meses de su vida en esa casa, en diversas ocasiones cuando era niña, pues cuando sus padres tenían que viajar, la dejaban con mi prima que era muy amiga de su mamá. Con el correr del tiempo, mi prima y su familia emigraron a España, su hermana, la soltera, se casó y la casa la iban a poner en venta. Entonces entró en escena mi padre quien decidió comprar la casa y allí fuimos a vivir; mis padres mi hermana y su hijo, mi sobrino, ocuparon los bajos y mi marido y yo  los altos. Como decíamos, juntos pero no revueltos. Con la muerte de mis padres la casona resultaba demasiado grande para las cuatro personas que quedábamos, así es que nos mudamos a ambientes más pequeños. ¿Y la casona? La alquilamos. Ahí funciona ahora este novedoso restaurant con sus exquisitos manjares. Pero… ¿quien le provee los postres? Mi prima la que allí vivió antes. Y ¿el delicioso ají que sirven de aderezo?  Lo prepara mi sobrino nieto, nieto de mi hermana mayor. Para no creerlo, ¿verdad? Ahora convergen en la casona los antiguos y nuevos propietarios, la amiga que vivió de casualidad en diversas ocasiones y actual dueña del restaurante, los postres y el ají, todo con gran relación familiar, gastronómica y de amistad. ¿Y qué pasará más adelante con el correr de los años? Quizás, de repente mi sobrino que es chef, terminará de propietario y dueño de un  nuevo restaurante. Lima, a pesar de ser ahora una ciudad de 10 millones de habitantes, sigue siendo una aldea, no has terminado de dar una vuelta y ya te topaste con alguien conocido.

         Increíbles casualidades y añoranzas que afloraron por el simple hecho de salir a almorzar con unos amigos. ¡Bon apetit!

 

Los recuerdos son los cabellos blancos del corazón.

George Villiers